Con más de 500 años de antigüedad, este puente salva el río Tea con una estructura de cuatro arcos, de los que dos son apuntados y los otros dos de medio punto.
Fue mandada construir en el año 1730 por el párroco de Carballedo, Arzobispo de Cotobade en ese momento: D. Gregorio Senra, para su uso como residencia propia. En el año 1856 durante el marco de la desamortización de Mendizábal fue vendida a un particular.
Se trata de una zona de recreo para el disfrute en plena naturaleza. Cuenta con mobiliario para el descanso e instalaciones para la práctica de deportes urbanos.
La plaza de Galicia representa el mismo corazón del casco urbano, que se convirtió de un humilde pueblo de pescadores en una magnífica villa de vida exuberante y progresiva.