Se trata de un pequeño arenal en forma de tómbolo ubicado en el itsmo de la ermita de Nuestra Señora de A Lanzada. Es el lugar donde se practica el ritual de fertilidad de las 9 olas.
Este grabado rupestre, con sus círculos concéntricos y figuras geométricas, nos transporta al III–II milenio a.C., mostrando cómo las comunidades prehistóricas plasmaban su mundo en la piedra.